Estas clases son determinadas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y se dividen en cinco categorías que van de la Clase I a la Clase V, y son: riesgo mínimo, riesgo bajo, riesgo medio, riesgo alto, y riesgo máximo.

Tanto para la protección de los trabajadores como para la sostenibilidad financiera de tu empresa, una gestión adecuada de los riesgos es indispensable, y el sistema de clases de prima de riesgo, establecido por el IMSS, es clave en ello.
La prima de riesgo se expresa como un porcentaje de la nómina y determina cuánto debe pagar el patrón, por ejemplo, empresas de minería o construcción, que son consideradas de alto riesgo, tienen una prima más elevada en comparación con actividades administrativas.
El cálculo de esta prima no es estático, ya que puede ajustarse anualmente de acuerdo con el historial de accidentes y enfermedades laborales registrados. De esta manera, un buen desempeño en seguridad laboral puede resultar en una reducción de la prima, mientras que un historial negativo podría incrementar los costos.

Las obligaciones de los patrones están vinculadas al Seguro de Riesgos de Trabajo, el cual es administrado por el IMSS. Este seguro cubre a los trabajadores en caso de accidentes o enfermedades derivadas del trabajo. Las obligaciones principales son:

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