Como su nombre lo indica, se trata de la combinación de circunstancias o peligros que exponen a un trabajador a sufrir accidentes o enfermedades durante su jornada laboral.

Estos riesgos son tan variados como los trabajos que existen, y pueden ser resultado de las tareas que se desarrollan, la maquinaria que se manipula, los agentes externos que intervienen en el desempeño, la postura que se mantiene durante el trabajo, o pueden también ser resultado del ambiente psicosocial que se vive en la empresa.
Se consideran riesgos laborales cuando producen una incapacidad temporal, incapacidad permanente parcial, incapacidad permanente total, o incluso la muerte.
En los centros de trabajo o compañías, la responsabilidad de eliminar o disminuir los riesgos de trabajo recae sobre los patrones.

De la misma manera que el empleador debe otorgar condiciones óptimas para el trabajo, también debe capacitar o enseñar a sus equipos de trabajo la manera correcta de realizar actividades, con el fin de conocer y prevenir lesiones.
Los riesgos se pueden englobar en algunas grandes áreas. Entre ellas, existen:
Los riesgos laborales son distintos, pues dependen del grado de lesión, enfermedad, o situación. Por lo general, algunas consecuencias que se experimentan son:
La consecuencia más evidente de una lesión en el trabajo es la inasistencia por parte del trabajador.

La productividad del colaborador, así como la de la empresa, se verán directamente afectadas por este fenómeno.
Los riesgos de trabajo pueden representar un gasto económico para una compañía, pues se deben cubrir gastos o consultas médicas, indemnizaciones, entre otros.

Los accidentes en el trabajo pueden dejar secuelas psicológicas y mentales en los trabajadores.

Los riesgos en el lugar de trabajo pueden ser motivo de ansiedad, estrés o enojo entre los colaboradores. Por lo tanto, es importante su prevención.
En conclusión, es responsabilidad de los patrones identificar y prevenir accidentes o riesgos de trabajo, así como de proveer la indemnización adecuada y correspondiente a los colaboradores que hayan sufrido accidentes.
Por lo tanto, para prevenir riesgos se recomienda:
Un riesgo de trabajo es cualquier situación en el entorno laboral que tiene la potencialidad de causar daño o enfermedad a los trabajadores. Esto puede incluir desde accidentes físicos hasta estrés laboral.
La responsabilidad del empleador ante los riesgos laborales es implementar medidas preventivas, garantizar condiciones seguras de trabajo, proporcionar formación y equipo adecuado para proteger al empleado y cumplir con la legislación vigente en materia de seguridad y salud en el trabajo.
Los riesgos de trabajo pueden disminuir la productividad debido a lesiones o enfermedades que resulten en ausentismo laboral, disminución del rendimiento del personal afectado, interrupciones en el proceso productivo y posibles sanciones legales por incumplimiento de normativas de seguridad.
Para reducir los riesgos laborales, los empleadores deben realizar evaluaciones periódicas de riesgo, proporcionar capacitación continua a sus trabajadores sobre prácticas seguras, mejorar las condiciones ergonómicas y mecánicas del lugar de trabajo, proveer equipos de protección personal y promover una cultura organizacional centrada en la prevención.
Si un empleador no gestiona adecuadamente los riesgos laborales, puede enfrentarse a consecuencias legales tales como multas administrativas significativas, compensaciones por daños a trabajadores accidentados o enfermos debido al incumplimiento normativo e incluso penas criminales si se demuestra negligencia grave. Además, podría sufrir daños reputacionales que impacten negativamente su negocio.